"Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar." Bertrand Russell

domingo, 9 de julio de 2017

La Patria es...



Nuestro hogar.Un invento.El otro.El barrio.Los amigos.Un grupo de whatsapp. Una camiseta de fútbol.Una palabra que garpa. La raya que dividen quienes se creen defensores de ellas contra los que estan en su contra. Las mesas nocturnas en "La Academia" momentaneamente mudadas al sur del conurbano con Adrián y Jorge. Los almuerzos sabatinos con Delpo, Bocha, Juan y Omar.
La lista podría llegar a ser interminable, para quien esto escribe y los restantes miembros de ella.
Probablemente el primer problema es determinar quienes la conformamos.Quizás lo más cercano a la realidad sean los números que arrojan los censos.
Desde su nacimiento, algún bando excluye a otros o a todos los distintos a los eventuales  dueños de la etiqueta.
Tal vez anide en algunas miradas, en determinadas sonrisas, en ciertas caricias, en muchas palabras dichas y escuchadas, en varios libros, en decenas de canciones., en personas peligrosamente bellas o locamente enamoradas.
Una palabra usada para invocar unidades que fragmentan, dividen y en trágicas ocasiones exterminan.
En visperas de un nuevo cumpleaños, bajo la lluvia de un invierno que no termina de decidirse entre congelar o sofocarte, me pregunto si aún vale la pena perder el tiempo en definirla.
Posiblemente convenga vivir en ella, con los límites difusos y sin necesidad de papeles que acrediten la pertenencia a ella.Para no cargar con las frustaciones de abandonarla en el momento que deseemos hacerlo, ni con la pena que ella en alguno momento nos abandone.

domingo, 2 de abril de 2017

Los dueños de los relojes



Las frases o pensamientos que te iluminan,habitan en un territorio sorpresivamente vasto.
El anochecer del primer domingo de este otoño, me encuentra tratando de limpiar mi cabeza de cualquier elucubración que supere el nivel básico. Decididamente hastiado de intoxicarme con planteos existenciales, propios y ajenos, me dispongo a poner mi cerebro en "modo avión" mientras veo un película de guerra facturada en el mainstream hollywodense que versa sobre la enésima invasión yankee, esta vez en Afganistán. Una de las tantas, de mayor o menor calidad, que han sido rodadas en los últimos tiempos sobre el tema.
En los comienzos del film, una voz en off que tiene de fondo  un largo paneo sobre el desierto afgano, reflexiona sobre lo difícil y complejo que resulta vencer a los talibanes en su propia tierra. Dificultad milenaria, con la que han mordido el polvo de la derrota cientos de ejércitos desde Alejandro Magno a la actualidad. 
Sobre ese escollo casi imposible de vencer, la voz resalta la estrategia en que se basa la inexpugnabilidad de sus tropas. y ese secreto quizás se vea reflejado del mejor modo  en un antiquísimo proverbio afgano "Ustedes tienen los relojes, nosotros el tiempo".
La película caerá rápidamente en mi olvido, pero ese proverbio me siguió dando vueltas durante días.
Siento que en él, radica la victoria de ciertos ejércitos y una cantidad de derrotas en nuestra vida diaria.
Corremos de manera enajenada para todo. De manera compulsiva queremos ganar todas las carreras, incluida la del paso del tiempo.
Nos indigestamos con información inútil,  muchas veces falsa para convencernos que somos  personas informadas.
Nos angustia la posibilidad de no encontrarnos conectados a alguna red social, como si de ello dependiera la suerte del mundo.
Resistimos la tentación de bajar la guardia, y esa resistencia lucha contra el miedo a transcurrir las horas en soledad por no tener la lucidez de conceder posiciones en el momento adecuado.
Provoca zozobra la posibilidad de dejar olvidado el teléfono celular, tanto como que ese mismo aparato quede sin sonido dejándonos de alertar de los cientos de mensajes insípidos, videos humorísticos y declaraciones políticas principistas que ocupan un espacio disparatado de tiempo para ser leídos y a la misma velocidad ser eliminados.
Hemos  abjurado de la sola idea de escuchar al otro, no  hay problemas mayores que los nuestros. De esa manera no existe más hermosa voz que la propia.  Los días transcurren en la placida comodidad de la negación, a la espera que la bomba que tenemos debajo de la mesa explote sin que seamos señalados como autores del hecho.
Aunque consuma un prolongado tiempo, hemos adquirido una excelsa habilidad para encontrar en el otro a aquel miserable villano responsable de nuestros desatinos.
Para no perder tiempo, hemos tapizado los espejos, evitando  demorarnos al mirarnos frente a ellos. Ese ahorro de minutos, nos ahorra el peso de reconocernos tal cual somos.
Nadamos en un mar de cronómetros , las corrientes de la vida quizás pasen cerca nuestro; difícilmente podamos verlas si estamos vendados con mallas de relojes.





sábado, 11 de marzo de 2017

La cuarta internacional del corazón

"...como tú, sintiendo la sangre arder
me abracé sabiendo que iba a perder...
Siempre encuentras algún listo
que sabe lo que hay que hacer
que aprendió todo en los libros
que nunca saltó sin red."
Yo también nací en el 53 (Ana Belén)

Chocamos las manos ante la coincidencia de pensar ambos, la misma tonta broma. Reímos como enajenados, celebrando encontrarnos en la misma sintonía de pensamientos desatinados. 
Las carcajadas no encajaban en la escenografía de ese bar de Avenida de Mayo, donde García Lorca solía pasar horas de su estadía en Buenos Aires. A esas horas de la mañana, desentonábamos del resto de los parroquianos tan absortos ante las pantallas de sus notebooks o smartphones.  r
A manera de escueto menú, nuestras charlas cuentan con pocos platos a saborear. Música, libros, fútbol y mujeres conforman la carta del día. En un silencioso e implícito pacto hemos desterrado la politica de la lista, nos hemos indigestado lo suficiente para probar de ese plato amargo.
A modo de marxistas irreconciliables, siento que las vivencias de mi compañero transitan por una etapa de furibundo troskismo.
Exultante por su estado de revolución permanente afectiva, se encuentra propenso a propulsar la rotación de quienes puedan  sentimentalmente estar a su lado, resaltando el real ejercicio de la democracia para decidir con quien compartir sus días y la cama. Milita con las banderas del internacionalismo romántico como estandarte.
Desde la vereda opuesta, mi estalinismo afectivo buscar aferrarse al desarrollo del socialismo con una sola persona, bajo la tranquilidad burocrática del centralismo pasional. Con la suficiente cantidad de bombardeos sobre el lomo, defiendo la tranquilidad a cualquier precio, exiliando al gulag de la indiferencia a quien pretenda sabotear  esta calma. A modo de paradójica autodefensa, cierto es decir que he llegado a apreciar el culto a la personalidad, luego de sufrir como expresa Calamaro, varios Vietnam...hechos de saliva y sangre.
Habiendo compartido la toma del Palacio de Invierno, donde hemos vivido la lisergica inestabilidad de las amenazas de ser expulsados de allí en varios momentos; a pesar de todas las diferencias nos seguirá uniendo esa pasión por esa bandera roja que provoca que la vida merezca ser vivida.

viernes, 10 de marzo de 2017

TODOS SOMOS INQUILINOS

Apenas somos un solo:una sola infancia, un solo camino, una historia sola, pequeña, estrecha, contradictoria. ¿Porque conformarse con tan poco? ¿Porque negarse a conocer y a inventarse nuevos caminos? ¿ Por qué no buscar, salir a la calle y buscar entre miles como nosotros, historias apasionadas, tristezas infinitas, amores eternos y fugaces? ¿Para que crear, si no es para romper esa miserable individualidad que nos encierra entre las rejas de nuestra única vida?
(Parrafo del libro "Polo, el buscador" de Hugo Montero y Ignacio Portela, Editorial Sudestada)




La infancia nos pertenece hasta el infinito, los años no se sucederán jamás. Hasta que alguien nos sorprende anoticiandonos acerca de la verdadera identidad de Papá Noel, Los Reyes Magos y el Ratón Perez. Las primeras erecciones, la primera menstruación, el crecimiento del bello púvico, el desarrollo de los senos; nos indican que los cuerpos han comenzado a hablar otro lenguaje, los rubores no solo son de vergüenza y otra pulsión invade nuestros cuerpos. Aquellos instantes, que nos expulsan de la morada de la niñez.
Comenzamos a locar en ese estado de continuo descubrimiento llamado adolescencia, donde nos convencemos que nuestros padres no entienden nada  por donde va la vida, establecemos amistades cómplices descontado nos van acompañar el restos de nuestras días, nos sentimos morir ante el primer fracaso amoroso pensado que de ese dolor no nos recuperaremos jamás, las primeras incursiones nocturnas, interminables paradas ante el espejo hacen desconfiar de quien vemos frente a nosotros pueda llamar la atención de alguien que nos interesa sobremanera, nos enclaustramos en nuestros dormitorios con el techo como único horizonte y aquellas canciones que se repiten hasta el infinito. De golpe el arrendamiento de la pubertad culmina  casi a la par de la entrega de un diploma en una ceremonia donde nos prometemos que nada va a ser adiós si no un hasta luego y que esa novia nos acompañará hasta alcanzar el paraíso de la felicidad. 

Salimos a la vida, y logramos sorprendentes records de horas sin dormir, realizando todo tipo de actividades o haciendo desbordes inimaginables. Subidos a cualquier tren, rara vez se practica  algo en forma metódica. Deportes hasta estado de agotamiento; lecturas apasionadas; militancias sin descanso; alcohol, tabaco o drogas en cantidades medicamente reprochables. Hasta que en la mayoría de los casos alguien se cruza en nuestro camino y creemos enderezar nuestras vidas por rutas mas tradicionales, donde se acumulan al viaje hijos y familias. Allí, llega la notificación certificada comunicando que se ha acabado el arrendamiento de ese espacio denominado juventud.
Nos alojamos en otro lugar, menos placentero, sujeto a mayores clausulas, más rígido. Espacio de escasa circulación de aire que a veces se torna irrespirable. Solemos romper contratos, descubrimos a otros y abandonamos a aquellos, comenzamos un ensamblado no exento de complejidades en el armado.

A partir de allí notamos que las pérdidas son mayores y que nada nos pertenece, sólo pasan por nuestras vidas con la engañosa sensación de adquirir el dominio de ellas. Comienzan la contradicción de aquí en adelante permanente, del miedo a la soledad y el hastío de las compañías. Con ella viviremos hasta el fin de nuestras vidas, habiendo caducado la madurez y comenzando el ultimo estadío al que algunos llegan y otros quedan en el camino.
Las identidades, patrias y fidelidades volarán por los aires en enésimas cantidades; cuando los tiempos de añorar otros más lejanos, idealicen territorios inexistentes.
Todos es provisorio, fugaz, etéreo. Al darnos cuenta que nada es para siempre, la mayor de las veces comprobamos que la única seguridad, es haber llegado mal y tarde a todo lo que hoy deseamos y mañana desecharemos.
Las consecuencias lógicas de ser eternos inquilinos.


jueves, 23 de febrero de 2017

Cuenta Saldada



Es difícil determinar en que momento de la vida, uno empieza adquirir recuerdos que quedarán guardados en algún lugar indeterminado de nuestro corazón o de nuestra memoria; quizás se alojen en ambos lugares y resulta todavía más inescrutable en que momento volverán a ver la luz o quizás terminen muriendo en las sombras de nuestro interior.

Cuando se es es joven, todo es material de archivo para el futuro. Con la salvedad de tempranas muertes de seres queridos u otros hechos aún más atroces; en la juventud los recuerdos son cosas del futuro.

Cuando los calendarios van tapizando el piso y hacen las veces de larga alfombra roja a la entrada de la madurez esos recuerdos aparecen, los disparan algún encuentro casual o previamente organizado dado la facilidad de promoverlos hoy a través de las redes sociales.


Con la secundaria cursada a fines de la década de los setenta del siglo pasado en el colegio Dante Alighieri , aquel ubicado en la calle Oroño 1100, este tipo de encuentros se ha hecho habituales como en cualquier lugar del país.

Facebook, permite anoticiarnos que aquella esmirriada morocha de tez blanca y cabello recogido con quien mantuvimos un noviazgo de media hora devino con los años en una talentosa Ingeniera en Informática que formó familia y desarrolla hoy su vida en Londres. Encontrarla a través del Face comenzó siendo un encuentro público en sus muros, como aquellas tardes de primavera tomados de la mano en los bancos del Parque Independencia para con el paso de los días  transformarse en chats privados que rememoraban a esos besos robados aprovechando las primeras sombras de la noche y la frondosidad de aquellos arboles florecidos en aquella lejana primavera.

En Rosario , lugar que nunca abandonó, cuesta mantener a la familia dando clases de literatura. Alumnos entregados a los brazos de la desidia , el chateo ininterrumpido y esas aulas en la que sienten pasar las horas en territorio enemigo. El hogar espera a  hijos adolescentes que han declarado la guerra familiar para sostener a rajatabla los principios del parricidio y un matrimonio de más dos décadas que torna más difícil encontrar la explicación de donde se perdió aquella magia; transforman a esas conversaciones virtuales en adrenalina pura.

Rosario es también  el lugar de residencia de los padres de la Ingeniera. Una carrera prestigiosa, de la mano de una situación económica acomodada permiten la visitas a su familia, en un viaje bienal respetado a rajatabla.
Desde los bordes del barrio de Paddington en el corazón de Westminster hasta esa vieja casa en Laprida y Rioja donde el Monumento a la Bandera, el bar El Cairo y la redacción de "La Capital" son puntos equidistantes cada setecientos días la peregrinación se repite.
De igual manera que se han repetido los furtivos encuentros en los cafés que no existian en aquella adolescencia.
Para llegar a ellos se atravesaron todos los pasos de rigor, remembranzas de aquellos días de música de cassette, el que hubiera pasado si...., y el porque no nos encontramos cuando vengas.
Y a medida que los viajes se sucedían, menor era la compañía familiar venida desde las Islas. Hasta llegar el inevitable viaje en soledad, que prestaba la ocasión para gatillar de una buena vez en blanco sobre negro las palabras no dichas con anterioridad, para preservarse de la toma de riesgos que ninguno de los dos en apariencia deseaban tomar.
De aquel virginal noviazgo adolescente  a este encuentro de los cuerpos en ardiente madurez. Los miedos naturales a las bruscas decepciones que desbarracan encuentros tantas veces idealizados. 

Hicieron el amor y como en un pacto silencioso evitaron amarse o cogerse. Llevaron a la cama la frialdad y distanciamiento de un texto postmoderno y el invierno londinense.
La madurez asesinó al rubor y la pulsión, quizás la sensatez envió sicarios para darle silencio eterno a los sentimientos.
No muy felices y sin miedos, ambos decidieron que el otro no era lo que cada uno de ellos necesitaba.  
De aquellos recuerdos de la Dante; en la que se mezclan horas libres, recreos, viajes de fin de curso, eternas caminatas sobre plazas y costaneras; solo quedaba esta materia. Una gris asignatura pendiente.

martes, 10 de enero de 2017

La esperanza de Brian




"Hay dos maneras de aglutinar a la gente. La esperanza y el miedo".
                                                                       (Brian Eno)

Su nombre quizás no resulte conocido para el gran público, sin embargo  el aporte a la música por parte de Brian Eno sea uno de los más significativos en la segunda mitad del siglo veinte y lo que va del presente. Su trabajo se encuentra desde sus comienzo ligado a lo que podríamos denominar experimentación. Desde sus inicios en Roxy Music, ( "Roxy Music" (1972) y  "For Your Pleasure" (1973) banda inglesa liderada por Brian Ferry, sus trabajos solistas y su aporte creativo desde la producción a artistas tan variados como U2 ("The Unforgettable Fire",  "The Joshua Tree", "Achtung Baby", "Zooropa".), David Bowie (productor y co-autor en sus discos correspondientes a la trilogía de Berlin "Low", "Heroes" y "Lodger"), Talkin Heads, Laurie Anderson, Coldplay y muchos más le han hecho ganar un espacio preponderante en el escenario mundial de la música. Habiendo sido además uno de los creadores de la música "ambient", quizás sus obras más escuchadas por millones de personas en el planeta que desconocen el autor de las mismas sean el archivo de sonido de inicio de sesión de Windows 95  que aún se encuentra en las versiones actuales como "The Microsoft Sound" y el tema de bienvenida de Windows XP en su instalación, cuyo archivo se encuentra en el mencionado sistema operativo, como "title.wma".
Eno, decididamente es un avanzado en la industrial musical, dotado de una gran formación académica y un inquieto investigador en búsqueda de nuevas formas de vinculación entre la músicas y las diversas expresiones del arte y la modernidad.
Todo lo escrito hasta aquí, es solo la manera de presentar al autor de la   carta abierta que publicó el 1 de enero del 2017, donde a pesar de las calamidades que azotaron al mundo durante el año 2016, insiste en una premisa fundamental para dar un hilo de luz a nuestros días, abrir la puerta de la esperanza:





El consenso que tienen la mayoría de mis amigos es que el 2016 fue un año terrible, el comienzo de un largo declive hacia algo que ni siquiera queremos imaginar.

El 2016 fue, efectivamente, un año bastante duro, pero me pregunto si acaso es el final, no el comienzo, de este ‘largo declive’. O al menos el comienzo del final de este declive…Porque yo creo que hemos estado en declive desde hace al menos 40 años, soportando un lento proceso de des-civilización que no habíamos notado hasta ahora. Me recuerda a la historia de la rana parada sobre un sartén en donde el agua hierve lentamente.

Este declive incluye la transición de una empleabilidad segura a una precaria, la destrucción de sindicatos y derechos a los trabajadores, contratos a boleta, el desmantelamiento del gobierno local, sistemas de salud que se caen a pedazos, sistemas educacionales sin fondos y gobernados por exámenes sin sentido y tablas de posición, la estigmatización de los inmigrantes, el nacionalismo desenfrenado, y la concentración de prejuicios que permite el internet y las redes sociales.

El proceso de des-civilización creció desde una ideología que despreciaba la generosidad y que aplaudía el egoísmo indulgente (Margaret Tatcher: “La pobreza es un defecto personal”. Ayn Rand: “El altruismo es malvado). El énfasis en este individualismo sin límites ha tenido dos efectos: La creación de una gran cantidad de riqueza y la distribución de esta riqueza entre cada vez menos manos. En estos momentos, las 62 personas más ricas del planeta tienen tanto dinero como la mitad más pobre de la población combinada. La fantasía Tatcher/Reagan de que esta riqueza ‘chorrearía’ hacia abajo y enriquecería a todos simplemente no ocurrió.

De hecho, sucedió lo contrario: Los sueldos de la mayoría de la gente han ido reduciéndose desde hace al menos dos décadas, mientras que sus futuros (y el futuro de sus niños) se ve cada vez menos prometedor. No es de extrañar que las personas estén enojadas y se estén alejando de las formas más tradicionales de gobierno. Cuando los gobiernos le prestan más atención a quien tiene más dinero, las enormes diferencias en la distribución de la riqueza parecen burlarse de la idea de democracia. Como dijo George Monbiot: “La pluma es más poderosa que la espada, pero la billetera es más poderosa que la pluma”.

El año pasado, la gente comenzó a darse cuenta de esto. Muchos de ellos, en su ira, agarraron el objeto más parecido a Donald Trump que encontraron y golpearon al establishment con él. Pero esos solo fueron de los despertares más prominentes y notorios para los medios. Mientras tanto, ha pasado algo más tranquilo pero igualmente poderoso: La gente se está repreguntando lo que la democracia significa, lo que la sociedad significa, y qué tenemos que hacer para hacerlos funcionar de nuevo. La gente está pensando de manera intensa y, más importante, está pensando en voz alta, juntos. Creo que vivimos un proceso de masiva desilusión durante el 2016, y decidimos que por fin es hora de salir del sartén.

Este es el comienzo de algo grande. Va requerir compromiso: No solo tweets, o likes, o swipes, pero también acciones políticas consideradas y creativas. Va a requerir que nos demos cuenta que algunas cosas que dábamos por aseguradas (algún semblante de verdad en lo que se informa, por ejemplo), ya no se pueden esperar de manera gratuita. Si queremos buen reporteo y buen análisis, tenemos que pagar por él. Eso significa DINERO: Financiamiento directo para las publicaciones y sitios web que luchan por contar las cosas desde una perspectiva alejada del establishment. Del mismo modo, si queremos que nuestros niños sean felices y creativos, tenemos que hacernos cargo de la educación, no dejársela a ideologías o gente que privilegia la ganancia personal por sobre todo. Si queremos generosidad social, tenemos que pagar nuestros impuestos y eliminar los paraísos fiscales. Y si queremos políticos considerados, tenemos que dejar de votar solo por los carismáticos.

La inequidad se come el corazón de la sociedad, cultivando desdén, resentimiento, envidia, sospecha, bullying, arrogancia e insensibilidad. Si queremos un futuro decente, tenemos que rechazar esas cosas, y creo que ya empezamos a hacerlo.

Hay tanto que hacer, tantas posibilidades. 2017 debiese ser un año sorprendente.

- Brian


viernes, 6 de enero de 2017

Andenes


Manden noticias del mundo de allá

A quien se queda
Denme un abrazo vénganme a esperar
Voy llegando



Lo que más gustó es poder partir
Ya sin miedo
Mejor ahora es poder volver
Cuando quiera



Todos los días, como en un vaivén
La gente que vibra sobre la estación
Hay gente que viene para quedar
Otros que se van para nunca más



Hay gente que viene, quiere volver
Otros que se van, quieren luchar
Otros han venido, para mirar
Otros a reír y otros a llorar



Y así llegar y partir
Son sólo dos lados de un mismo viaje
El tren que llega
Es el mismo tren de la ida



La hora del encuentro es también despedida
La plataforma de esta estación
Es la vida de este mi lugar
Es la vida

De este mi lugar, es la vida.

"Encuentros y despedidas" (Milton Nascimento)

Diciembre es historia, antigua y reciente, con la clásica bipolaridad con la cual atravesamos el último mes del año.
Con mandatos derivados de como los gregorianos dividieron el tiempo, esa décima segunda fracción del almanaque, se torna internamente como partera de una nueva historia que voluntariosamente imaginamos y deseamos naciendo con el primer minuto del nuevo año. De igual intensidad nuestra intención es que ese treinta y uno funcione como sepulturero de todas las desgraciadas acontecidas en los últimos trescientos sesenta y seis días, y de ser posible permita llevarse todas aquellas originadas en tiempos anteriores.
Y con distintas mochilas  nos sentamos en una misma mesa quien perjuramos que esta sí será la última misa en escena de la cual descreemos desde tiempos inmemoriales, anhelando tener el mismo huso horario de Australia y que lo que vamos a vivir en las próximas cuatro o cinco horas o las que el alcohol dictamine sería en ese preciso momento parte del pasado. Frente a nosotros se encuentran también los deseosos que esa orgía gastronómica celebrada una vez al año, no culmine nunca. Posiblemente en una de la cabeceras se siente quien, en silencio analiza que ha hecho de su vida para ir transitando los últimos tramos de su vida rodeados de descendientes de los cuales conoce muy poco y a los cuales no comprende mucho  tratando de desentrañar cual ha sido el pase de magia que los transformo de ansiosos esperadores de un personaje interpretado por el más obeso de los asistentes, quien transpira por un vestuario que le han adosado y que convierte la tórrida noche de navidad en un horno de fundición; a estos seres con siluetas humanas abstraídos de otra cosa que no sean sus celulares-
A la hora de los brindis, las historias interiores se bifurcan en tantos caminos como comensales haya.
En cada copa hay planes tan distintos,de manera tal que en una rebalsa los ùltimos esfuerzos de sostener lo que alguna vez se pudo denominar una familia y en otra los planes para comunicar que esa misma familia volará en pedazos con las primeras horas de la mañana.

Estarán aquellos, que tienen planeados con el brindis del año nuevo poner en marcha el reloj de la cuenta regresiva que los acerque al día que inicien un nuevo proyecto de vida con alguien que han descubierto es capaz de despertarles el deseo ya conocido, de iniciar el temerario sueño de construir una nueva pareja.
Muchas copas estarán servidas con un trago mezcla de champagne y lágrimas por la reciente pérdida de algún ser querido, que se fue en el año que termina por fin de irse.
En alguna mesa, estará el adicto resistiendo tentaciones con pocas ganas de decir los porque de sus brindis con agua o con gaseosa,y haciendo caso omiso a invitaciones de brindar con algo, porque una copita no te va a hacer nada y contando hasta diez para no vomitar un insulto que de una vez por todas lo deje en paz.


Reuniones numerosas, conformadas de múltiples soledades. Y también soledades afrontadas con la firme convicción que la calma de esa cocina en silencio, le otorga la oportunidad de pensar sin densas e inoportunas interferencias. Todos vamos en viaje hacia a algún lado, difícilmente pueda existir un tren que colectivamente nos pueda alcanzar a tan variados destinos.
En esos viajes interiores, anualmente nos paramos en los andenes y fingimos impúdicamente que el destino del otro ciertamente nos interesa.
Existe un viejo dicho que en la vida, el tren pasa solo una vez en la vida, cabe preguntarse cuanta consistencia tiene esa frase. A la luz de los años, hemos subido a formaciones y llegar a buen puerto, viajar para desencontrarnos, haber descarrillado dejando victimas. Aún así pareciera que buen consejo, andar con el bolso armado para iniciar un nuevo viaje.